IVÁN ORANGE

IVÁN ORANGE

Iván Orange. Copywriter.

Pienso en lo que el cliente quiere escuchar y lo escribo.

Te doy la bienvenida a mi...

A ver cómo te lo explico…

Por mucho que te hayan contado el cuento de vivir sin jefe, trabajar 4 horas al día, y hacer miles de euros en pasivo mientras tú estás a otras cosas…

Eso no va así.

La ansiada «libertad» financiera no es lo que algunos gurús interesados cuentan.

En la vida real, al principio no hay otro camino que el de

currar y comerte el tarro como un cabrón.

Por ejemplo, yo tuve que echar muchísimas horas y sacrificar parte de mi vida social y familiar hasta ganar lo suficiente como para no tener problemas de dinero (no pongo cifras porque en internet no deberías fiarte de ellas. De las mías tampoco).

Y las personas para las que he escrito y han ganado mucho, mucho más dinero (estas cifras son confidenciales) te aseguro que no lo han hecho en «piloto automático».

Verás.

Ganar dinero y ser rentable en internet no es fácil

Ni rápido.

Ni necesariamente cómodo.

Pero sí es muy simple.

A ver, la gente compra. Compra mucho. El dinero está por todos lados.

Y antes de comprar, las personas siempre leen. Se informan, comparan, investigan.

Y para que te lean y te compren a ti, solo tienes que hacer bien tres cosas:

1) Buscar y crear una audiencia que quiera solucionar un problema
2) Tener algo que solucione ese problema
3) Saber qué decir para generar deseo de comprar

Y es que en el párrafo anterior está la clave de todo.

Hoy en día, prácticamente toda la gente que enseña marketing te dice que

Debes ser vendedor en tu negocio.

Pero a casi nadie le gusta vender.

Y mucho menos nos gusta que nos vendan.

¿Sabes qué provoca eso?

Mensajes de venta agresivos, fríos, robóticos, calcados y sin personalidad.

Mensajes que dejan al aire la tremenda necesidad que hay por vender.

Y la presión y el estrés que eso genera a los dueños de negocios por no saber cómo hacerlo.

Miles y miles de webs que cuentan lo mismo, pero no dicen nada.

Casi ninguna (de las más de 600 por minuto que se crean hoy día) logran prosperar en el mercado. Y muy pocas llegan a ganar el dinero que les gustaría.

¿La razón?

Todas suelen cometer un mismo error.

Un error que no se puede solucionar con dinero,

y que te cuento un pelín más abajo.

Conclusión:

Llegar a la eyaculación monetaria con tu negocio no es fácil ni rápido.

Pero insisto, es simple.

Y te voy a ser sincero.

No tengo nada nuevo, revolucionario ni infalible que ofrecerte.

No hay nada que funcione mejor que lo que se lleva usando más de un siglo.

Lo que sí tengo es una manera de entender y enfocar la venta que es completamente diferente a lo que nos han enseñado. Y que permite que cualquier persona pueda quitarse esa presión por tener que gustar y convencer.

Ojo…

El trabajo lo tienes que hacer igualmente.
Pero de otra forma.
Con otro enfoque.

Y entonces las cosas, fluyen.

Obviamente, aquí no puedo explicar todo eso. Lo enseño de esta forma:

Mando 1 email *cada día*

donde comparto consejos para conseguir que compren tus productos o servicios gracias a lo que tengas que decir (de manera honesta, realista y sin florituras).

Sin aparentar lo que no eres.

Sin tener que llenar la web de testimonios.

Y usando tu personalidad.
Tus ideas.
Tú.

Por supuesto, también promociono mis servicios para empresas y mis formaciones para copywriters. Si crees que te puedo ayudar en algo fenomenal, y si no, también.

Te puedes marchar de la lista cuando quieras.

Pero te lo digo por si tienes alergia a que alguien que se dedica a vender

Te haga una muestra gratuita de su trabajo cada día.

Y hablando de esto…

En realidad tengo algo más que mostrarte.

«Entra y acompáñame» (te abro la puerta de mi casa virtual para que puedas pasar. Me sigues escaleras arriba y llegamos a la segunda planta, que es una especie de trastero/lavadero).

¿Ves esa escalera colgada del techo? ¿Y ves la cuerda que cuelga a su derecha?

«Tira de ella.» (Mientras lo haces, una escalera de madera baja plegándose ante ti.)

«Sube con cuidado. Luego, empuja el pomo de la trampilla hacia arriba. Eh… se me olvidaba… Toma, una linterna. La necesitarás para ver ahí dentro.»

(Espero unos segundos hasta que tus piernas desaparecen en el desván).

«Vale, ¿todo bien?» (Puedo oír que me dices «sí»con tu voz sorda resonando en la madera del desván).

Ok, enciende la linterna – te digo.

Listo -me dices.

«Vale, si alumbras con la linterna justo enfrente, hay un enlace naranja. ¿Lo ves? Es un poco feo, pero es fácil de encontrar. Cuando lo localices, pon tu mano sobre él. Te gustará lo que hay dentro.»

(Pulsas el enlace que hay abajo y… ¡juas! Algo emocionante te espera dentro).

https://www.ivanorange.com/Desvan

¿Recuerdas que te dije lo del error que podría echar abajo tu empresa? Abajo te lo cuento.

Hace mucho tiempo leí una de las historias más crueles sobre cómo hundir una gran empresa en un solo paso.

Lo mismo te hace cambiar el chip.

O no.

Le ocurrió al recientemente fallecido Clayton Makepeace (uno de los mejores redactores publicitarios y expertos en marketing que han caminado sobre la Tierra).

Esta es la historia:

En la década de los 80 este hombre decidió ayudar a un empresario a hacer crecer su pequeño negocio.

Para involucrarse por completo puso solo una condición:

Que él debería hacerse cargo de TODO lo que formara parte o pudiera influir en la estrategia de ventas. Desde los textos, los anuncios, la creación de ofertas, los envíos, la captación…

Todo.

Y solo combinando (de forma inteligente) un poco de estrategia y unos textos de venta acojonantes comenzaron a atraer entre 5.000 y 10.000 clientes al mes. Y así, uno detrás de otro, hasta llegar a los 120.000 clientes activos.

También cuadriplicaron los beneficios.

Y consiguió hacer de ese pequeño negocio,

 

La empresa más grande de su sector en menos de 3 años.

 

Todo iba tan bien que el dueño decidió vender la empresa, y retirarse, así que Clayton le ayudó con ello.

Y lo que sucedió a partir de ahí quizá sea la mayor advertencia que puedo hacer a cualquiera que tenga un negocio o una empresa (da igual si es online o un comercio físico) si quiere reducir las posibilidades de pegarse un batacazo a prácticamente cero.

Atiende.

Los nuevos dueños (unos pijos recién graduados en negocios en la universidad de Oxford) hicieron desaparecer literalmente el marketing de la ecuación.

Empezaron a tener muchas reuniones «de equipo».

Esas en las que todos hablan pero nadie hace nada.

Pusieron en espera las principales campañas de venta. 

Clayton, molesto, advirtió a los dueños de que si no volvían a dirigir sus esfuerzos en el las estrategias de venta, la empresa se iría a la quiebra.

Lo que provocó que todos se rieran de él y le dijeran que estaba exagerando.

 

Poco después, viendo el desastre que se avecinaba, con las ventas y el número de clientes desplomándose sin control como las torres gemelas, decidió dejar a ese cliente.

Y antes de salir del despacho por última vez, le dijo al director que en menos de seis meses la empresa se iría al carajo.

Pero se equivocaba…

La empresa se declaró en bancarrota

¡Solo 90 días después!

Así que la moraleja es muy clara:

Las empresas inteligentes ponen el marketing primero.

En los tiempos que corren, si quieres posicionarte en el mercado y en la mente de tus clientes…

si quieres dejar de perder ventas…

si quieres dejar de competir por precios bajos y que te paguen lo que consideras justo…

si quieres dejar de ser un desconocido para tu competencia y evitar que te miren con inferioridad o indiferencia…

si quieres hacer mucho dinero con tu negocio…

si quieres joder a todos los que no creen en ti y se ríen de tus ideas…

o si quieres no volver a preocuparte por pagar una puñetera factura, comprarte un coche o hacer una inversión…

No puedes vender solo con una web bonita, con atajos ni palabras copiadas.

Así que, si te interesa aprender la psicología y los argumentos correctos para que te compren más (y además recibir un detalle que puede que te ayude a hacerlo por email) pásate por aquí:

https://www.ivanorange.com/Desvan

Y por aquí, el blog de la Naranja con Anteojos

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