Escuché un audio que te manipula el cerebro y…

Hace unos días, mientras estábamos sentados en el sofá, Oriana se abalanzó sobre mí con el móvil en la mano.

«¡Mira, tienes que ver esto!», decía emocionada.

«¿Ya me va a enseñar alguna de tus cosas random de Tiktok?», le dije echándome hacia atrás.

«¡Que no, que no! Es mucho mejor», me decía mientras ponía el móvil delante de mi cara.

La miré con desconfianza pero le di una oportunidad.

«Te voy a poner un audio y me dices qué escuchas».

La miré con una mueca de sospecha, como cuando ves los anuncios de El Gambo para reclutar una nueva horda de ingenuos para su secta del trafickismo.

Me puso el audio.

Se escuchaba a un argentino haciendo una pregunta, es decir, era una frase.

«¿Qué escuchas?», me interrumpió.

«Pues escucho que dice ‘pagar la bicicleta'»

Entonces se rio con una satisfacción malévola, y me hizo seguir escuchando.

 

 

Resulta que después salía una persona explicando que ese audio te había manipulado el cerebro sin darte cuenta. Por lo visto, podías escuchar dos cosas:

1) «Pagar la bicicleta»
2) «Pagar el alquiler»

Y te retaba a volver a reproducir el audio.

Si habías oído «bicicleta», te decía que te enfocaras en escuchar «alquiler» y viceversa.

Así que lo volvimos a reproducir y yo diciendo «no puede ser que ahora vaya a escuchar alquiler…»

Y una mierda.

Efectivamente, esta vez oí «alquiler».

Me quedé en silencio, perplejo.

Como el hombre de las cavernas que acaba de descubrir el fuego y se pregunta cómo es posible.

Hice la prueba varias veces más.

Y te lo juro, era espeluznante ver cómo escuchaba la palabra que quería oír.

Sigo sin explicarme cómo «bicicleta» y «alquiler» pueden sonar igual.

 

 

Lo único que m sirvió fue para darme cuenta (aún más) de lo maleable que es nuestro cerebro.

Y al igual que con ese audio, tus clientes potenciales también interpretan tus mensajes de venta según el contexto…

…y lo que tengan en su cabeza en ese momento.

Por eso, la lección aquí es:

1/Sé extremadamente claro en lo que quieres contar.

No dejes que el lector se tenga que esforzar en entenderlo.

Y…

2/Tienes que salir de tu cabeza y entrar en la suya.

No importa lo que creas tú.
Ni tu opinión.

Importa lo que piense el otro.

 

 

Nosotros creemos lo que es verdad EN nuestra cabeza.

Así que esto es una regla básica de persuasión e influencia, y si la empiezas a aplicar en tus textos…

Es muy probable que notes un aumento en las respuestas (ventas) y en cómo el lector se identifica con el mensaje.

Si te interesa hacer eso con los textos de tu negocio, en mi newsletter doy consejos de copy y ventas todos los días.

Consejos que no explico en ningún otro sitio.

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Keep moving.

Iván Orange.

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