No (me) pidas consejos.

Ok, aquí va un poco de fuego para el alma.

Hay varios momentos que marcan la vida de una persona.

Que son como un punto de inflexión.

Pues pasar los 30 es uno de ellos sin duda.

Ahora que estoy subido en ese tiovivo, me encuentro muchas (muchas) publicaciones en internet donde gente que está perdida, cagada de miedo cuando cumple treinta años porque sienten que aún no saben qué hacer con su vida.

O porqué aún no han conseguido nada que enorgullezca a sus padres o a su mujer o de lo que nadie pueda sentir envidia.

O porque aún tienen que conformarse con trabajos y sueldos de mierda.

No tengo ni idea de en qué situación te encuentras tú, pero no me creo que no tengas ni un solo problema o circunstancia en tu vida que desees solucionar.

Entonces…

Voy a decir algo que seguramente no guste a muchos:

Sea lo que sea que estés pasando, no busques un puto consejo.

Pedir consejo es el peor placebo que existe.

Qué coño…

Es mucho peor.

Al menos el placebo te deja exactamente igual, pero buscar tu camino en los consejos de otras personas te puede dejar mucho más jodido.

 

 

Te voy a poner un par de ejemplos.

Cuando tenía dieciséis años perdí a mi padre.

En ese momento solo era un adolescente repelente que pensaba en cosas de adolescente repelente.

No tenía ni idea de cómo afrontar una cosa así.

¿A quién carajo le dices que te ayude para encajar un golpe de esa manera?

Cuando necesitas a tu padre al lado para preguntarle cosas que solo un padre te puede dar, ¿qué haces? ¿Buscas un padre postizo? ¿Le haces caso al padre de tu colega?

Simplemente te jodes, sigues adelante y lo haces lo mejor que puedes.

Otro ejemplo.

Mi mujer y yo tenemos una amiga que hace años estaba casada.

Como su vida era más aburrida que la de los animales de un zoo, decidió enrollarse con un antiguo novio de la adolescencia y dejó a su marido para irse a vivir con el tipo.

El otro, que solo quería echar polvos de vez en cuando porque también estaba separado…

Se aprovechaba de ella lo más grande.

Le decía cosas feas, la dejaba plantada y se iba de viaje por ahí durante días.

Y ella, ¿qué hacía ella?

En vez de vivir la vida y hacer lo mismo, se pasaba los días viniendo a casa llorando, con los ojos hinchados y con una culpa que le aplastaba las vértebras porque había estado dejando a un lado incluso a su hija.

No te puedes hacer una idea de la de consejos que le dimos.

No hizo caso a NINGUNO.

Seguía siendo la mascota del otro.

Repitiendo el ciclo una y otra vez.

 

 

Y eso es por algo muy sencillo:

Cuando nos dicen algo que no queremos escuchar, buscamos la manera de no hacerle caso.

En otras palabras…

Seguimos evitando el problema.

Y volvemos a hacer las mismas estúpidas preguntas, esperando que alguien nos diga solo lo que queremos oír.

¿Y sabes qué?

En el marketing sucede exactamente lo mismo.

Hay demasiada gente dando consejos por ahí.

Todo el mundo enseña a ganar dinero.

A ser influyente.
Irresistible.
Persuasivo.
Atractivo.
Exitoso.

El 95% de ellos no viven de sus proyectos y algunos viven con sus padres.

Y lo peor de todo…

La gente cree que puede vender a otros dando consejos.

A ver…

Los consejos no sirven de nada si no te hacen reflexionar.

Si no hacen que pienses por ti mismo y te des cuenta de lo que quieres para tu negocio y tu vida.

Joder.

La solución es tan simple como dejar de ser un paralítico mental.

¿Quieres poder vender y ganar más dinero?

Deja de querer aconsejarles y haz exactamente lo mismo.

Que se replanteen su situación y se den cuenta de que necesitan ser ellos quienes tomen la decisión y den el paso.

Y si quieres aprender a hacer eso…

Tengo una newsletter donde enseño cómo hacerlo.

Todos los días envío un email.

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