Hace algún tiempo leí un post de un copywriter que…
Pretendía aprovecharse del principio de reciprocidad al enviar un email en frío para captar un cliente.
Y me hizo bastante gracia porque lo que usó fue cualquier cosa menos la reciprocidad.
Te copio el texto y te digo el porqué:
«Hola, Johnathan, terminé de escuchar tu último episodio del «Podcast de John & Co». Tu podcast me llevó por un camino más sano en la vida, siempre apreciaré esa frase «Naciste como un ganador, así que muere como uno».
¿Quién soy yo?
Mi nombre es Bryant y soy copywriter. Me enfoco en hacer crecer pequeñas empresas y marcas emprendedoras. Llevé el Podcast MRE de 3.000 oyentes a 35.000 oyentes en una semana al escribirles un correo electrónico.
De hecho, seguí adelante e hice un copy de venta para su podcast y no te vas a creer que generé 3.459 clientes potenciales por correo electrónico. Todo lo que tienes que hacer es incluirlos en tu lista y todo sin coste alguno.
Johnathan, me encantaría que trabajáramos juntos, no durante una semana o un año, sino durante todos los próximos años. Haciendo crecer nuestros negocios y ayudando a otros también, ¿qué es mejor que eso en la vida?
Envíame un email si estás de acuerdo con la causa, puedes comunicarte conmigo en [email]. Puedes responder a esto cuando tengas tiempo.
Gracias por leer.»
Bien, este es un pésimo ejemplo de cómo NO escribir un email en frío.
Y también de qué NO es la reciprocidad.
La razón es tremendamente simple:
No vendas en un email en frío, a una persona que no te conoce de nada y que no te ha pedido que le contactes.
«¡Guau, qué principio de copywriting más bueno, Iván!» — dices emocionado.
«¡¡CALLA!! Esto no tiene nada que ver con el copy» — te corrijo.
Me coloco frente a ti y pongo lentamente mi dedo índice derecho en la sien. «Es un principio de sentido común» — te miro fijamente mientras lo digo.
Y bueno…
Es la misma razón por la que mostramos tanto rechazo a los comerciales de telefonía que llaman sin avisar, o a los vendedores que te interceptan en los centros comerciales queriendo mostrarte los beneficios de su seguro de hogar.
Tratar de impresionar con tus logros — de esta manera — no funciona.
(Y obviamente tampoco es reciprocidad. Tus logros no le importan a nadie. Bueno, a tus padres. Pero no a los desconocidos de internet.)
En ese texto se huele la necesidad a kilómetros.
Es como tener un enorme cartel encima de la cabeza que diga con letras grandes y luminosas
«No tengo clientes».
Como parar a una chica por la calle y decirle «mira, soy guapo, tengo dinero y he hecho felices a muchas mujeres… ¿quieres casarte conmigo?»
Mmmmmm… como que no.
Por tanto, si quieres usar la reciprocidad, haz algo que interese al OTRO.
A ti no.
Al otro sí.
Y hazlo de manera altruista, sin esperar nada a cambio en ese momento.
Sin buscar la transacción.
La actitud en el copy es como ese policía de las pelis americanas que tiene que desactivar una bomba y le quedan diez segundos.
Si no quiere que su cuerpo salte en pedazos, tiene que saber qué cable cortar.
Y si quieres saber qué cables, botones, interruptores o principios psicológicos tocar en tus textos, dependiendo de lo que vendas y a quién se lo vendas…
En Copywriting con Carisma te puedo decir cómo hacerlo.
Solo tienes que reservar una sesión — antes de que el domingo cierre plazas — en este enlace:
https://www.IvanOrange.com/Copywriting-con-Carisma
Iván Orange.