Por qué para algunos clientes es ofensivo pagar poco.

Este fin de semana, Oriana y yo estuvimos visitando a un antiguo colega mío de la infancia.

Este tío es electricista y días atrás nos había comentado que quería delegar toda la parte de publicidad y demás porque, aparte de no tener ni idea del tema, no tenía tiempo.

Así que fuimos a hablar con él. La idea es simple:

Nosotros le gestionamos la creación de anuncios y la estrategia para conseguir nuevos clientes, además de la gestión de las reservas, etc.

A cambio, recibimos un % de cualquier presupuesto que cierre.

Aunque en realidad, yo no quiero hacer el trabajo.

Sí que escribiré algunos anuncios y tal, pero mi idea es dejárselo montado para que sea Oriana la que lo mueva y hable con la gente.

Y el dinero que saque, pues para ella.

Pero no he escrito este email para contarte eso.

 

 

Mientras estábamos hablando, este colega nos contó algo curioso que le pasó cuando fue a hacer unos arreglos a un cliente.

Y atiende porque este error lo comete el 99% de los negocios en internet y les hace perder muchas ventas.

Lo había llamado un señor desde algún lugar de Málaga.

Cuando aparcó el coche en la dirección que indicaba el GPS…

Hostia puta.

Pensó que el que vivía allí tenía que ser un narcotraficante o uno que se hubiera hecho millonario con las NFTs, porque semejante casa que tenía.

(Después confirmó que solo era neurocirujano, y que la casa, efectivamente, valía alrededor de un millón… y no de pesetas, precisamente).

Bueno.

Cuando terminó con la reparación, el ricachón le preguntó:

«¿Qué te debo?»

«Noventa euros», le contestó él.

«¿Cómo que noventa euros? ¿Me lo estás diciendo en serio?», el hombre parecía bastante sorprendido y alarmado por el precio.

Y es que resulta que cuando habían venido otros electricistas a su casa, le habían cobrado trescientos o cuatrocientos euros.

 

 

Así que este colega se jodió y ese día perdió bastante dinero.

Aunque en realidad NO aprendió la lección.

Él me lo contó como diciendo «joder, para que veas lo caro que cobran otros…», y yo le dije que la respuesta de su cliente no había sido por eso.

Había sido porque le quería cobrar tan poco que se había preocupado de que le hubiera hecho una chapuza.

Hay muchos clientes que, aunque parezca extraño, prefieren y buscan a la gente que les cobra más caro.

Simplemente porque más caro proyecta la idea de más calidad.

O porque también da la sensación de que la persona valora su trabajo.

Sin embargo…

Lo que hace mucha gente en sus webs es dar sus precios con miedo.

Y claro, con miedo no se puede vender. Los clientes huelen el miedo. Y el miedo es señal de debilidad y necesidad, y a los débiles y necesitados nadie les compra.

Así que si quieres cobrar lo que de verdad vale tu trabajo y que tus clientes lo sigan viendo barato, en mi newsletter envío un consejo cada día sobre cómo mejorar tus ventas a través del copywriting y el email marketing.

Si te interesa, es aquí:

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